SPELLS APRILYNNE PIKE

Laurel se encontraba de pié, frente a la puerta de su coche, la simple vista de la línea que los arboles dibujaban hacía que su garganta se le cerrara sintiendo los nervios a flor de piel, él estaba allí, en alguna parte, observándola.

No es que Laurel no quisiera verlo. A veces pensaba que quería verlo más de lo que debiera. Involucrarse con Tamani era como adentrarse en un río de aguas bravas y rugientes. Da un paso demasiado lejos y la corriente jamás te dejaría ir. Laurel había decidido quedarse con David, y seguía pensando que fue la decisión correcta. Lo que empezaba a dudar era de la difícil decisión que había tomado y que la había llevado hasta el bosque. Había prometido a Tamani que vendría a verlo cuando se sacara el carnet de conducir. Intentó recordar si había especificado una fecha, quizás dijo en mayo. Ya era casi finales de junio. Tenía que haberse dado cuenta que lo estaba evitando. Él seguro que estará aquí en estos momentos, esperándome - El primero en cumplir su palabra - y ella no estaba segura de querer volver a sentir lo que Tamani despertaba en ella.

Laurel se encontró agarrando el pequeño anillo que Tamani le había regalado el año pasado, el que llevaba en una fina cadena alrededor de su cuello. Había intentado no pensar en él estos últimos seis meses. Lo intentó, admitió para ella misma, y fracasó. Se obligó a dejar de acariciar el anillo y dejar que sus brazos cayeran en una pose natural a ambos lados de su cuerpo, mientras se adentraba en el bosque.

Algo de las sombras de las ramas cayó sobre ella, una fuerte ráfaga de sombras verdes y negras precipitándose del árbol que tenía enfrente se dirigían hasta Laurel. No pudo contener un grito de terror hasta que se dio cuenta de quién era.
"¿Me extrañaste?" Preguntó Tamani con esa media sonrisa cautivadora que la tenía fascinada desde la primera vez que lo conoció. Al instante, fue como si los últimos seis meses nunca hubieran existido. Ahora que lo tenía justo enfrente, la sensación de tenerlo tan cerca, hizo que se desvaneciera todo el temor, cada pensamiento…cada decisión. Laurel lo rodeó con su brazos, apretándolos tan fuerte como pudo, no estaba dispuesta a dejarlo escapar.
"Me lo tomaré como un sí", dijo Tamani. Se obligó a dejarlo ir y dar un paso atrás. Era como tratar de hacer que un río invierta su flujo. Pero después de unos segundos se las arregló para recomponerse y serenarse, sin poder evitar el perderse de nuevo en su mirada. El mismo pelo bastante más largo, negro, su sonrisa traviesa, los hipnotizantes ojos verdes…Laurel se sintió intimidada por él y posó su mirada en sus zapatos sintiéndose todavía avergonzada por el abrazo tan efusivo que le había dado hacia unos momentos y sin saber que decir.
"Te esperaba antes” dijo finalmente Tamani.
Ahora que estaba allí con él, se sentía ridícula al haber sentido miedo. Pero Laurel aún recordaba el agujero frío de miedo en el estomago cada vez que había pensado en ver Tamani de nuevo. "Lo siento"
"¿Por qué no viniste?"
"Tenía miedo", respondió ella con sinceridad.
"De mí?" Tamani preguntó con una sonrisa.
"Algo así"
"¿Por qué?"
Ella respiró hondo. Se merecía la verdad. "Es muy fácil estar aquí contigo. No confiaba en mí misma "
Tamani sonrió. "Creo que no puedo sentirme demasiado ofendido por eso "
Laurel puso los ojos en blanco. Su larga ausencia sin duda no habían diluido su carácter.
"¿Todo bien…?", balbuceó. Dudó. "¿Cómo están tus amigos?"
"Mis amigos" preguntó Laurel. "Sería posible que fueras más transparente?"
Laurel inconscientemente tocó una pulsera de plata que le colgaba de la muñeca. Los ojos de Tamani captaron el gesto y movió su pié en el suelo. "¿Cómo está David?" Preguntó finalmente.
"Está genial"
"Vosotros dos...?" Dejó la pregunta en el aire.
"Si estamos juntos?"
"Si, eso." Tamani miró de nuevo la pulsera de plata. La frustración había nublado su rostro, y su mirada le cambió, pero enseguida la disipó con una sonrisa.
La pulsera fue un regalo de David. Se lo había regalado justo antes de Navidad el año pasado, cuando se convirtieron oficialmente en pareja. Era una delicada enredadera de plata con pequeñas flores floreciendo alrededor de los centros de cristal. David no lo había dicho, pero Laurel sospechaba que era para compensar el anillo de hadas que ella aún llevaba de Tamani. No soportaba alejarse de su anillo, fiel a su promesa, y dejar de pensar en Tamani. Todavía tenía sentimientos por él. Dubitativos e inciertos, sobre todo - pero lo suficientemente fuertes como para hacerla sentir culpable cuando sus pensamientos vagaban por esa dirección.
David era todo lo que se le podía pedir a un novio. Todo, excepto lo que no era, lo que nunca pudo ser. Pero Tamani tampoco podría ser nunca lo que era David.
"Sí, lo estamos" respondió finalmente.
Tamani se quedó en silencio.
"Yo lo necesito, Tam” -dijo-, su tono de voz era suave, pero no de disculpa. No podía pedir perdón por haber elegido a David. -Ya te dije antes lo que significaba para mí"
"Claro" dijo levantando sus manos en el aire. "Pero él no está aquí ahora"
"Sabes que yo no podría vivir con eso" se obligó a decir. Pero fue apenas un susurro.
Tamani suspiró. "No sé si aceptar eso”
"A menos que realmente quieras que yo me quede sola"
Él posó un brazo sobre sus hombros-. Ahora amistosamente "yo nunca podría querer eso para tí" Laurel puso sus brazos alrededor de él y lo abrazó fuertemente.
"¿Y esto?", Preguntó Tamani.
"Por ser como eres"
"Bueno, eso me gusta” dijo. Su tono era casual, en broma, mientras con su otro brazo rodeó con fuerza a Laurel, casi con desesperación. Antes de separarse, sin embargo, dejó caer un brazo y luego señaló el camino.”En marcha” dijo Tamani "Es por ahí"

La boca de Laurel se le secó. Había llegado la hora. Po centésima vez en estas últimas semanas metió la mano en el bolsillo y sintió el relieve de la tarjeta, la culpable por la que ella se encontraba allí. Se la había encontrado en la almohada de su cama una mañana a principios de mayo, en un sobre sellado con cera y atado con una cinta de plata brillante. El mensaje fue breve - cuatro escuetas líneas - pero que lo cambiaron todo.

Debido a la naturaleza totalmente inadecuada de su educación actual, se le convoca a la academia de Avalon. Por favor, preséntese en la puerta a media mañana el primer día de verano. Su presencia será requerida durante ocho semanas.

Deplorablemente inadecuada. A su madre no le había gustado mucho ese comentario. Pero por aquel entonces, a su madre no le gustaba mucho todo lo que concernía al mundo de las. La primera vez que Laurel le reveló que era un hada, las cosas habían sido sorprendentemente bien. Sus padres siempre habían sabido que había algo diferente en su hija adoptiva. Tan diferente como lo que resultó ser al final - que Laurel era un intercambio, una niña hada bajo su tutela y la cual iba a heredar la tierra sagrada de Avalon – habían aceptado con bastante facilidad, por lo menos al principio. La actitud de su padre no había cambiado, pero en los últimos meses su madre se había vuelto cada vez más asustadiza sobre la idea de que Laurel no era humana. Había dejado de hablar de ella, luego se negó a oír hablar de ella, y las cosas habían llegado finalmente a un punto crítico el mes pasado cuando Laurel recibió la invitación. Bueno, era más parecido a una citación, la verdad. Había discutido mucho el asunto con sus padres, a su madre le constó un tiempo convencerle –su padre ayudó un poco para persuadirla - antes de que accedieran a dejarla ir como si, de alguna manera, tuvieran miedo de que volviera siendo menos humana a su regreso.

Laurel se alegró de la decisión que tomó de no decirles nada de trolls, si hubiera sido así dudaba mucho que hoy estuviera aquí. "¿Estás lista?" insistió Tamani cuando sintió que Laurel vacilaba.
¿Lista? Laurel no estaba segura de si alguna vez podría esta lista para esto.
En silencio, siguió a Tamani a través del bosque, a través de los arboles se filtraba la luz del sol. El camino apenas se distinguía, pero Laurel sabía a dónde llevaba. Pronto llegarían a un árbol pequeño, retorcido, una especie única en este bosque pero por lo demás común en su apariencia. A pesar de que había pasado doce años de su vida viviendo aquí y había explorado la tierra exhaustivamente, tan solo había visto ese árbol sólo una vez antes – cuando Tamani salió mal herido en la lucha contra los trolls, herido y apenas consciente. La última vez que había presenciado la transformación de los árboles y conseguido una pequeña visión de lo que había más allá. Hoy vería Avalon personalmente.

Mientras caminaban a través del bosque, otras hadas aparecieron tras de ellos, Laurel no dudó en girase y observarlos. No estaba segura si alguna vez se iba a acostumbrar a estos hermosos y silenciosos guardianes que nunca hablaron con ella y rara vez miró a los ojos. Siempre estuvieron ahí, aun cuando ella no podía verlos. Sabía que incluso ahora. Se preguntó brevemente cómo muchos de ellos habían estado desde que era sólo una niña, pero la indignación era demasiado grande. Sus padres viendo sus travesuras juveniles fueron una cosa, centinelas sobrenaturales eran otra muy distinta. Tragó saliva, centró su vista hacia adelante, y trató de pensar en otra cosa.

Pronto llegaron, a una montaña de secoyas agrupadas que protegían a su alrededor un viejo árbol. Los centinelas de hadas formaron un semicírculo y, después de un gesto de Shar - El líder de los centinelas - Tamani dejó la mano que estaba cogida a la de Laurel para unirse a ellos. De pie en medio de una docena de centinelas, Laurel apretó las correas de la mochila. Su respiración se aceleró a medida que cada guardia ponía una mano contra la corteza del árbol, justo en donde se separaba el grueso tronco en dos partes. Entonces el árbol comenzó a vibrar y una inmensa claridad apareció alrededor de sus ramas.

Laurel estaba decidida a mantener los ojos abiertos en esta ocasión para ver toda la transformación. Pero incluso cuando ella miró resueltamente contra el resplandor, un brillante destello obligó a sus párpados a cerrarse por un breve instante. Cuando los abrió de nuevo, el árbol ya se había transformado en una puerta de arco con barras altas de oro, atada con enredaderas salpicadas de flores de color púrpura.

Dos mensajeros a ambos lados de la puerta anclada en el suelo, pero por lo demás estaba sola en el bosque. Dejó escapar el aliento que no se había dado cuenta que estaba conteniendo, para mantenerlo de nuevo cuando abrió la puerta hacia afuera.

5 comentarios:

  1. Anónimo29/12/10

    Me encantaaaa cuado saldran los demas cap. o cuando llega este estupendo hermoso libro a chilee awwww no puedo aguantar mas. pliss contestame
    me llamo javiera dime jabi mi msn paara que me contestes

    javi_anai.medina@hotmail.com

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  2. Hola Javi!
    Pues estoy acabando de traducir la segunda parte del primer capítulo, esta semana seguramente lo subiré ^^ (ando liadisssima:S)
    Respecto a la fecha de publicación pues seguimos igual, no hay fecha concreta, será a finales de año, todavía es demasiado pronto para dar fechas, igualmente en cuanto la sepa lo diré ^^D
    Saludos!

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  3. Anónimo14/2/11

    hola yo tambien adoro este libro no sabes nada de cuando se va a publicar en chile o almenos si sera este año 2011? porfavor respondeme mi mail es soficou@hotmail.com

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  4. Anónimo19/12/11

    hola Nune, la verdad hace unos dias lei ALAS y me encanto, por casualidad tu seguiste con la tracuccion de Spells. si es asi donde la puedo leer, es que no encuentro este libro por ningun lado de corazòn de lo agradeceria muchisimo. este es mi correo kayed27@hotmail.com

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  5. Hola!
    Pues la verdad es que no seguí con la traducción, decidí esperarme a que se publicara. lo siento, realmente es un libro que deja con ganas de más.
    Gracias por comentar.
    Un saludo!

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