Llega a la gran pantalla LA MECANICA DEL CORAZÓN de Mathias Malzieu

Es obvio que el marketing influye en la venta de un libro: la colocación estratégica en las librerías, las presentaciones, las reseñas, la portada… Todos esos elementos forman un abanico elástico de puntuaciones que hace que nos decantemos por unos libros y rechacemos otros. En el caso de “La mecánica del corazón”, el último libro de Mathias Malzieu (Montpellier, 1974), la elección cuenta con muchos avales: En primer lugar el magnetismo de su portada, con esa imagen envolvente y volátil, llena de misticismo, que nos advierte del romanticismo implícito, del carácter frágil y ensoñador de los personajes y nos recuerda a la estética de Tim Burton. La portada es la llave maestra, que ven nuestros ojos y sentimos la imperiosa necesidad de abrir la puerta, de desenvolver el regalo literario. Pero no es este el único imán que nos atrae poderosamente, porque alguien nos ha dicho que el escritor es un cantante de pop famoso y que su sexto álbum, que ha sido Disco de Oro en el país vecino, se titula casualmente “La mecánica del corazón”, así que al placer literario se añade la curiosidad por escuchar un disco que ha causado tanto revuelo y en el que han participado artistas y famosos como Olivia Ruiz, Jean Rochefort, Rossy de Palma o Eric Cantona. Sí todos ellos han puesto su granito de arena, es que la cosa merece la pena. Y por si fuera poco, nos queda el último aval, el que seguramente proporcionara al libro y al disco el reconocimiento que se merecen, la adaptación cinematográfica que llevará a cabo la productora de Luc Besson, y que tiene prevista su llegada a españa en 2011, una película de animación en 3- D en la que participará nada menos que Joann Sfar, el famoso dibujante. Con todo este tinglado, es seguro que el libro, el disco y el autor se garantizan el éxito, y lo que es más importante la proyección internacional y el suculento beneficio económico.

El lector espabilado se preguntará probablemente si no se está metiendo en la cueva de Ali- Baba, si verdaderamente merece la pena la lectura. Yo, por mi parte, tengo que decir que la lectura me ha atrapado y que nos hallamos ante un delicioso cuento gótico, escrito con una sensibilidad poética extraordinaria, una explosión de sentimientos que nos invita a reflexionar, a auscultar el corazón humano e inaccesible.

Nos adentramos en una inhóspita noche del siglo XIX, en una humilde casa situada en la cima de una montaña en Edimburgo. Allí vive Madeleine, un alma caritativa, aunque algo chiflada, que asiste a las parturientas que no tienen a dónde ir; ella se encarga de traer al mundo a los retoños de unas madres, que viven fuera de la ley o que por circunstancias personales no desean ocuparse de sus bebés, como las prostitutas o las niñas que juegan a los médicos. A todas ellas las asiste y nunca les hace preguntas incriminatorias u dolorosas. Pero el bebé que acaba de nacer tiene un grave problema: un corazón tullido, duro, un corazón sordo e incapaz de bombear si no lo repara de inmediato. La doctora de los tullidos le coloca a Jack, un corazón artificial, un reloj viejo de madera, de cuco, que tendrá que ser accionado todos los días y que le permitirá llevar una vida normal en apariencia, siempre y cuando respete las reglas del juego: nunca debe tocar sus agujas, ni expulsar su cólera a borbotones y, por supuesto, no puede enamorarse: su corazón no soportaría los espasmos que provoca ese descontrolado sentimiento.

Así que Jack pasa a ser uno más de la familia de los desarraigados y, aunque Madeleine lo quiere mucho, espera que alguna de los padres que acuden para llevarse a su cálido hogar a esos niños desgraciados, lo adopte. Pronto descubre que eso no sucederá jamás, pues él es diferente y como tal, es rechazado, conminado a espabilarse por sí mismo, pese a la burbuja protectora con la que lo envuelve su “hada madrina”.

precioso videoclip de la peliculaTais Toi Mon Coeur - Dionysos Ft. Olivia Ruiz



El día de su cumpleaños baja al pueblo y el peligro le sale al paso: descubre a la torpe niña miope de grandes ojos y se enamora de ella. La visión de la que luego se convertirá en la famosa Mis Acacia se fija en su retina, la suerte ya está echada. Se apunta a la escuela para verla, soporta las crueles vejaciones de Joe y de sus compañeros, descubre la ira y desata la cólera; en poco tiempo, ha sembrado el camino de su desgracia, ha desobedecido a su bienhechora, rompiendo todas y cada una de las prescripciones médicas. Es tal su desesperación, que se le mete una idea absurda en la cabeza: debe partir y encontrar a la joven, esa será a partir de ahora el único fin de su vida. Emprende el viaje con el hatillo que le prepara Madeleine y que lleva algo de ropa, el duplicado de las llaves de su corazón y un montón de tarritos con sus lágrimas que ella le regala y que el guardará como delicados tesoros:

Son mías. Cuando lloro, recojo mis lágrimas en un frasco y las almaceno en el sótano para hacer cócteles”. Hatillo repleto de tarros con sus lágrimas y algo de ropa y me entrega el duplicado de las llaves de mi corazón.

El recorrido desde París hasta la cálida Andalucía le mostrará las dobles caras del mundo: se encontrará con el repulsivo Jack, el Destripador, pero también con Georges Meliés, el cineasta, que en la historia será una peculiar Elena Francis, además de su amigo y el relojero, encargado de cuidar el engranaje de su corazón de madera. Al principio parece que todo va viento en popa, pues su desvalimiento provoca el enamoramiento de la joven y ambos viven el desenfreno amoroso e intercambian sus almas y secretos. Es un amor romántico descrito con todo lujo de detalles, pero, ¡ay!, al apasionamiento le suceden los celos, las dudas, el deseo desgarrado que no encuentra vías de explosión. El autor nos muestra todos los estadios de ese amor desgarrado que provoca fiebre perpetua y que, al final, se rompe por las circunstancias, los celos, la ira que provoca la presencia de otros.

Malzieu parece susurrarnos al oído, y sentimos el estremecimiento, el dolor, la ira, el miedo, la soledad. Es obvio que las reglas impuestas de antemano por el destino las corta las tijeras de la vida; son ella las que impiden que nos curemos, las que nos lanzan una y otra vez contra la corriente. El autor consigue acelerar los movimientos de nuestro corazón, nos ofrece el caldo suculento de los sueños y nos muestra hasta dónde pueden conducirnos los deseos. Los personajes secundarios se tornan inolvidables y sentimos cómo respiran, con independencia de que se sitúen como aliados (las prostituas, Arthur) o bien, en el papel de los malvados (Brigitte Heim, Joe). Unos y otros muestran el haz y el envés de la naturaleza del hombre, que es incapaz de esconder la palanca que acciona sus obsesiones más íntimas.

El mosaico de la vida late compulsivamente en esta historia y Jack nos enseña que la vida se mueve al ritmo de la mecánica de nuestras emociones, que son ellas las que en definitiva se cobran el peaje que hemos pagado.

Fuente: el arlequin de hielo
Pagina web: http://www.lamecanicadelcorazon.com/

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