FRAGMENTO LA HERMANDAD DEL 9

Siempre dicen que para muestra un botón. Pues bien, este botón que os traigo es uno de los momentos más especiales que llevo escritos hasta ahora sobre la Hermandad del 9. Me he decidio por este porque se que hay una personita por ahí igual de romantica que yo´, así que ya sabeis, pasaje romantico, os traigo una sugerencia de audio para escuchar mientras leeis. Espero de todo corazón que os guste. Gracias por leerme.




Esa noche Violeta no podía dormir, no se podía quitar de la mente a Axel, la cara de decepción que había puesto cuando vió que Malcom y ella llegaban con aquella niñita que encontraron en aquel campamento. Ya llevaba varios días sin cruzarse con él y eso le dolía profundamente, no sabía que es lo que pasaba por su cabeza y hacía que estuviera confundida. Hacía tan solo unos días le confesó sus sentimientos y el había sido tan frio… no entendía como, pues, le pudo molestar tanto verla llegar con Malcom.
Una profunda tristeza embriagaba su corazón, algo que no podía evitar, siempre necesitando cariño, siempre buscando la aprobación… ¿Pero es que nunca aprendería? Después de dar varias vueltas más en la cama optó por la única manera de lograr calmarse, tocar su violín…pero no en su habitación, necesitaba espacio para respirar, para no ahogarse, las paredes de su cuarto la estaban asfixiando. Como todas las noches que había salido al parque, seguía sin haber nadie, seguía todo en absoluta soledad, como siempre, se sentó junto al árbol que había junto al arroyo y empezó a tocar su melodía, la preferida de su padre, una adaptación para violín de Melancholy, de Secret Garden, las notas empezaron a flotar por el aire como luciérnagas danzando en la oscuridad de la noche, iluminando el camino que la sacaría del profundo vacío que sentía su ego… cuando su concentración se disipó por un instante pudo notar como otra melodía se mezclaba con la de su violín…las notas de un piano perfectamente afinado, perfectamente guiado. Sin pensárselo se levantó con el violín y el arco en sus manos pero dejando el estuche tirado en el suelo, como una sonámbula se dirige inconscientemente hacia un lugar guiado por algo que no controla,  se dejó guiar por esa melodía que la había encandilado, que la había emocionado.
Las notas seguían sonando, pausadas, armoniosas. A medida que se acercaba a las habitaciones de la hermandad la melodía sonaba mas intensamente, pasó varias puertas hasta que sus pies se pararon ante la numero tres. ¿Era Axel quien tocaba aquella melodía? Le sorprendió gratamente el descubrir que tenían algo en común. Sin reflexionar apenas sobre lo que iba a hacer y las consecuencias que podía tener aquella acción abrió la puerta lentamente mientras seguía la melodía que sonaba, que la tenía maravillada. Al final del pasillo había una luz tenue que iluminaba la estancia, era la luz de un candelabro, a su alrededor tan solo vió su cama desecha pero vacía, unos libros sobre la mesita y su taza de té que solía tomar todas las noches antes de irse a dormir, estaba claro que el tampoco conseguía conciliar el sueño esa noche, giró su cabeza intentando encontrarlo, la melodía salía del interior de su habitación de meditación, giró lentamente sus pies y se dirigió hacia el final del pasillo, deteniendose justo bajo el  marco de la puerta, donde permaneció en silencio, sin atreverse a cruzarla, observándolo, maravillándose con la agilidad de sus manos al deslizarse por las teclas de su piano. Todavía sostenía el Violín en una de sus manos mientras que con la otra agarraba con fuerza el arco, no había nervios, no había tristeza si permanecía cerca de él. Axel no se había percatado de su presencia y seguía con sus ojos cerrados, concentrado, su rostro perfecto, al igual que el de un Dios griego, sus labios apretados y su cuerpo tan perfectamente curvado. No lo pudo evitar y sintió la necesitad de acompañar su melodía con la de su violín, cerró sus ojos y dejándose llevar empezó a tocarlo.
Las notas del piano pararon dejando a Violeta con un solo de violín, impasible, embriagada de felicidad. Axel la observaba, no se sorprendió al verla allí, en su habitación, junto a él, sopesó que hacer, aguardando durante unos segundos, deleitándose con esa melodía que tantas veces había escuchado interpretar sin que ella lo supiera, en el jardín de la hermandad, bajo el cobijo del abedul. Tomando una profunda bocanada de aire para concentrarse, sus manos reanudaron el repicar contra las teclas, acompañando a Violeta, disfrutando del momento que estaban viviendo tan intensamente…pasando horas observándose, conociéndose en silencio a través de sus melodías.

3 comentarios:

  1. IMPRESIONANTE !!!!!,
    La manera en que la melodia se confunde con el sentimiento de violeta refleja que la musica de Secret Garden, le cautivo el dia que la escuchó

    Genial Silvia, muy bien

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  2. ¬¬ permiteme que antes de irme a dormir te deje un pequeño .... obsequio, para que violeta siga encandilanse con la musica del violin.

    Lloran las notas del violin, amando en silencio a las teclas que le hacen hablar, pero chillando en un apagado silencio, el piano acaricia su soledad y le brinda el beso de la esperanza.

    Bailan juntos al ocaso, fundiendo sus tonos imaginarios. Entrelazando el sonido de su voz y hablando muy despacio, el violin entona en un suspiro a su amante, una timida nota y el piano responde con ligero abrazo que sonrroja a su madera gastada.
    Madera por cuerda tiene el alma de sus notas que fundida por esta melodia que de sus palabras juntas, forman la mas bella cancion de amor

    Bona nit :-)

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  3. Muchas gracias Lluis ^^ tu aportación es muy bonita. gracias por compartirla.Haré caso a tus consejos y seguiré investigando sobre Secret Garden.
    Saludos!

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Muchas gracias por tu comentario!!! Nos hace muy feliz.

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